Como en una alineación estelar, un conjunto de acontecimientos parecen encontrar un punto de convergencia entre la disputada Ley del ISSSTE
Como en una alineación estelar, un conjunto de acontecimientos parecen encontrar un punto de convergencia entre la disputada Ley del ISSSTE, la renovada alianza de la profesora Elba Esther Gordillo con el PAN y el gobierno de Calderón, y el proceso electoral de julio de 2009. Y como en política causalidad mata casualidad, desde que el director del ISSSTE anunció que se afiliaría al PAN envió la señal de “misión cumplida”. Es decir, que la SCJN validaría la constitucionalidad de la Ley del ISSSTE que promovió su director, Miguel Ángel Yunes —fiel escudero de Elba Esther Gordillo—, quien cumplida la encomienda del poder presidencial en turno se enlistó en el ejército azul, se afilió al PAN. ¡Claro! Para desempeñar otra tarea: arrebatar Veracruz al PRI. Y en un mensaje que no tiene desperdicio, dado a conocer el domingo en Boca del Río, Veracruz, el aún director del ISSSTE no sólo anunció que se afiliaba al PAN, expuso las razones —regresar la democracia a Veracruz y los veracruzanos— y dijo que buscará la gubernatura por las siglas azules, sino que deslizó suavecito que refrendaba su alianza con el PAN, pactada hace cuatro años, ratificada en las pasadas elecciones para renovar la gubernatura y en las federales de 2006. Alianza que se mantendrá en 2009 y para 2012. ¿Alianza sólo de Yunes con el PAN y con el gobierno de Calderón? Claro que no. Ese es el hilo fino del asunto. Todos saben que Yunes está donde está —además de por sus cualidades de negociador y operador eficaz— por Gordillo. Que fue llevado a la dirección del ISSSTE para promover la reforma a su sistema de pensionesY cuando la Corte otorga valor de constitucional a la citada reforma se confirma que desde otra de las oficinas presidenciales, la de la colonia Del Valle, se le dio otra encomienda al Yunes. Responsabilidad política que está a la vista: primero hacerlo militante del PAN —luego de su irreductible priísmo, hasta panista salió—, luego nombrarlo general para derrotar a los ejércitos tricolores en 2009, y no muy lejos llevarlo al gobierno estatal. La ambición de Yunes de toda la vida. Eso significa, como ya se dijo, la reedición para 2009 de la alianza del gobierno de Calderón y del PAN con Elba Esther Gordillo, ese otro animal político —en el más puro sentido aristotélico— que ahora aparece sonriente junto con la secretaria de Educación, Josefina Vázquez Mota. Si algunos creían que la alianza de La profesora con el PAN y el gobierno era o es de “temporal”, fallaron. Es una alianza de “riesgo”. Y, claro, cuyas cosechas son abundantes.