Con el encuentro directo con la gente que lo considera presidente legítimo
Con el encuentro directo con la gente que lo considera presidente legítimo, una forma de acción política diferente del ejercicio de la oposición, López Obrador buscaba escapar de las limitaciones que le imponen las estructuras internas de los partidos que lo postularon a la Presidencia de la República. No parece que trate de crear su propio partido, sino de encauzar la frustración de quienes se sintieron defraudados por los órganos electorales al cabo del proceso de 2006. Desde que dirigió el PRD, ha sido claro que López Obrador prefiere encabezar un movimiento y no un partido, porque las vías de acción de aquel no se limitan a los procesos electorales sino que son más anchas y buscan satisfacer necesidades ciudadanas más inmediatas que las de contribuir a la formación de gobiernos y representación.Con todo, López Obrador no pudo prescindir por completo de actuar dentro del PRD, en el que ha militado desde su fundación. Al hacerlo entró en franco enfrentamiento con Nueva Izquierda, la corriente a la que él alentó cuando dejó a Jesús Ortega dominar la estructura partidaria en los años de su presidencia, de 1996 a 1999. Después de muchos meses de enojosos litigios, el liderazgo de López Obrador no se tradujo en control de los mandos del partido. Su candidato a dirigirlo, Alejandro Encinas, fue arrollado por el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que hizo a Ortega presidente del partido. A partir de ese momento, el aire perredista se ha enrarecido para López Obrador, que ahora encuentra una comarca más amplia para su actuación en el Partido del Trabajo y en Convergencia, que decidieron formar una coalición sin el PRD para participar en los comicios de julio próximo.En esos partidos López Obrador dispone ahora de elementos que su propio partido, el PRD, le niega o le regatea, en reciprocidad a la reticencia con que el ex candidato presidencial sobrelleva la pertenencia a su estructura.