Al pueblo de México,
Al pueblo de México,A la clase obrera:El día 27 de septiembre de 1960, con la plaza mayor de México colmada de trabajadores, campesinos y ciudadanos, desde el balcón presidencial del Palacio Nacional, el presidente Adolfo López Mateos anunció el Decreto de Nacionalización de la Industria Eléctrica de México, mediante la adquisición de las acciones de la empresa canadiense Mexican Light and Power . Culminaban así, décadas de lucha de esos mismos trabajadores, entre ellos los electricistas, que no entendían ni aceptaban, como no entendemos ni aceptamos ahora nosotros, que en esa industria, estratégica y vital para nuestro país, estén metidas manos extranjeras.El 27 de septiembre de 1960 es un hito histórico de México, muy a pesar de los neoliberales que tratan de desconocerlo. Nuestro país fue uno hasta esa fecha, y es otro desde entonces. Desde sus inicios hacia finales del siglo XIX, las empresas extranjeras que recibieron las primeras concesiones para generar y distribuir energía eléctrica fueron movidas por su irrefrenable e insaciable afán de lucro, ofreciendo un servicio exclusivo y caro, sin atender los requerimientos del país que necesitaba una industria eléctrica capaz de fomentar el desarrollo económico y social de los mexicanos, haciendo llegar también un servicio extensivo y accesible para las clases populares.Las luchas de los primeros trabajadores electricistas, quienes asumieron la defensa del interés nacional no tardaron en hacerse notar. En ese contexto de lucha, y para ese fin, fue organizado en 1914, el Sindicato Mexicano de Electricistas. Décadas de lucha ascendente culminaron en 1960 con la Nacionalización de la Industria Eléctrica. A 94 años de su organización, nuestro sindicato sigue empeñado, frente a la omisión de otros, en la defensa cada día más necesaria de la Industria Eléctrica Nacionalizada.A partir de 1960, con la industria eléctrica en sus manos, el país inició la fase de electrificación masiva que jamás pretendieron ni intentaron las transnacionales. Surgieron así las grandes generadoras hidroeléctricas y la red eléctrica se extendió llevando el fluido a la inmensa mayoría de los mexicanos. Recibieron un nuevo impulso las actividades industriales, comerciales, sociales y culturales que han sustentado el México actual. El país edificó una infraestructura eléctrica extraordinaria; con recursos propios y trabajadores, técnicos y profesionistas, profundamente comprometidos con nuestro proyecto de Nación independiente y soberano, plasmado en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, particularmente en sus Artículos 27 y 28. Así, los trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad y de la vieja Compañía de Luz y Fuerza del Centro unificamos la frecuencia a 60 ciclos, construimos un sistema interconectado nacional sin parangón en el mundo a pesar de lo agreste de nuestra geografía y llevamos el fluido eléctrico a más del 98 por ciento de la población nacional, verdaderos timbres de orgullo para nuestra Industria Eléctrica Nacionalizada, que responden sobradamente a las necesidades actuales y lo harán durante muchos años más. La Nacionalización Eléctrica rindió frutos óptimos, como lo esperaban los mexicanos. Sin embargo, ahora todo está en peligro. Desde hace más de 26 años, los gobiernos neoliberales intentan frustrar los esfuerzos y anhelos de varias generaciones de mexicanos mediante actos deleznables de lesa patria. Por razones claramente privatizadoras, han abierto las puertas de la Industria Eléctrica Nacionalizada a la voracidad transnacional, y si no se les detiene la entregarán en su totalidad. Sin embargo, no es solamente el patrimonio eléctrico el que esta en riesgo, sino el conjunto del Patrimonio Energético de la Nación y en particular la Industria Petrolera, correspondiendo su defensa al pueblo, y en especial, a la clase trabajadora. El sistema capitalista y su principal exponente se encuentran inmersos en una crisis que terminará aniquilándolos, tarde o temprano. El gobierno de Estados Unidos reclama a los gobiernos medidas contrarias al interés popular. Los pueblos del mundo ya han soportado durante demasiados años la pesada carga del financiamiento de la crisis de Estados Unidos. La nueva exigencia planteada implica un incremento en el latrocinio que han sufrido los pueblos –“un Fobaproa en cada país”, “cuando sea oportuno”– para que ese país pueda apuntalar su vigencia. Tenga éxito o no este nuevo intento por esquilmar la riqueza ajena, el mundo está amenazado con una gravísima profundización de esa crisis. En estas circunstancias amenazantes que en mayor o menor grado se presentarán, la Nación mexicana necesita mantener de manera imprescriptible e inalienable, su dominio sobre los recursos energéticos y naturales y de toda forma de riqueza del territorio nacional. Conservar la propiedad social y colectiva, de nuestros recursos estratégicos y fortalecerla con estricto apego a la Constitución, es fundamental para enfrentar cualquier amenaza a nuestro país.El 27 de septiembre de 1960 no es la fecha de un acontecimiento que pertenezca a quienes políticamente lo concretaron. Tampoco pertenece exclusivamente a los trabajadores electricistas que lo impulsaron y se afanan por conservarlo en la memoria nacional dándole la dimensión histórica que le corresponde. En este 48 aniversario, los trabajadores de las Organizaciones firmantes afirmamos, la Nacionalización de la Industria Eléctrica pertenece a todo el pueblo y en especial a la clase trabajadora, pues fueron quienes la hicieron posible y le dieron sustento y condición de hecho histórico. ¡¡¡VIVA LA NACIONALIZACIÓN DE LA INDUSTRIA ELÉCTRICA!!! ¡¡¡VIVA LA CLASE OBRERA!!! ¡¡¡VIVA MÉXICO!!! Fraternalmente “Por el Derecho y la Justicia del Trabajador”